Y se acerca el gran día. El 6 de enero. Tras una víspera repleta de nerviosismo y agitación, toca irse a dormir pronto. Mañana, muchos niños se despertarán, algunos casi al alba, e irán corriendo hacia el pino de navidad, la chimenea o los zapatos que han dejado la noche anterior. Y allí encontrarán sus regalos. Y con una sonrisa los abrirán y... verán un ipod, un ipad, el último modelo de teléfono móvil, un ordenador, juegos para la Play Station o quizás una cámara de fotos. Otros, los más pequeños, encontrarán muñecos que saben hacer las cosas casi como un humano, o pequeños monstruitos que hablan. A los aún más pequeños les esperarán peluches o quizás algún puzzle. Y, ¿qué hay de los libros? Bueno, a estas alturas esta pregunta parece un poco estúpida: ahora existen los eBooks (libros digitales) y si no, pues se buscan y se leen directamente en internet.
Haciendo un balance de todo ello diría que, ¡vaya, cómo hemos cambiado! Cada vez nos hemos vuelto más refinados y con un gusto más exquisito. Y la verdad es que, hay algo que todavía no he mencionado: la ilusión. ¿Qué fue de ella? Parece que nos hemos vendido a una sociedad consumista, en la que ya no importa el hecho en sí de regalar, si no el propio regalo. ¿Presumir? Es probable.
Hemos llegado a tal nivel que parece imposible mirar atrás, es decir, buscar lo más básico, la sencillez que invade un día tan especial como es el 6 de enero, el día de los Reyes Magos. No me considero católica pero, sin embargo, siempre he vivido con ilusión este día, como el que más, he incluso he llegado a creer en estos tres hombrecitos que venían de tan lejos acompañados de sus pajes y camellos solamente para traernos un regalo a nosotros. Y no vean cómo me he llegado a compadecerme de ellos. Y os hablo de ellos como si lo hiciera de Papá Noel, de Babbo Natale en Italia, de Nikolasustang en Alemania, de Sintirklass en Holanda o del Viejito Pascuero en Chile.
La crisis también ha llegado a ellos. Estos "portadores de ilusión" acabarán perdiendo su trabajo en un mundo en el que no hay cabida para los gestos, sino para lo material. Así que, os animo a que reinventéis esta tradición y la llevéis mucho más allá.
Da igual quien venga (Papá Noël, los Reyes Magos o el mismísimo Obama) el caso es que no se pierda la ilusión, que ya hay muchas penas en el mundo y bastantes "tijeritas" recortando nuestros privilegios, para que encima nos recorten eso, la ilusión. Así que nada, a disfrutar del día y dejad volar la imaginación. Os dejo un par de enlaces para aquellos que se atrevan con las manualidades y el reciclaje como efecto "anti-crisis".
PD.: Yo también tengo un eBook y apenas lo uso (me quedo con los libros y su carraspeo al pasar de página):D

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