domingo, 22 de enero de 2012

Vuelta a la Edad Media




Cada vez siento que estamos acercándonos más al modo de vida de la época medieval. Primero, con una crisis que está provocando un nuevo "éxodo urbano". La gente se aburre de la ciudad y sus extravagancias (especialmente de sus "extravagantes precios") y decide irse al campo. Una vida más simple y sencilla, sin ordenadores que cada dos por tres tienen que formatearse, sin móviles que hay que renovar continuamente porque fallan ( y lo cual no ocurre por casualidad, más bien por el empeño de las nuevas multinacionales en lucrarse de ello) es lo que se busca.


Y segundo, porque fruto de esa tendencia hacia el medievalismo, ha surgido una nueva institución  (tal cual ave de fénix) de las cenizas de su antecesora, la cual dejó de existir en época de Isabel II (1834). Me refiero al Tribunal de la Inquisición. Sí, lo digo en serio. Ha resurgido con algunas variaciones. Si antes era hereje cualquier supersticioso al que le gustara jugar con pocimitas al estilo "harrypotteriano", ahora cualquiera que busque enterrar a sus muertos adecuadamente, también lo será. Con la diferencia de que este tribunal inquisitorial o club privado (llamémoslo mejor así) puede castigar a sus propios colegas del gremio. Y de ello tenemos un ejemplo muy polémico, el de Baltasar Garzón, acusado de prevaricación. Todo ello relacionado, principalmente, con el caso Gürtel (que todo lo que toca convierte en podrido) y con los crímenes del franquismo.  


Alguien que ha luchado por la defensa de los Derechos Humanos (lo pongo en mayúscula como aviso a lo que le espera: R.I.P.) y cuya fama supera nuestras fronteras (promovió el arresto del ex-dictador Pinochet, ha luchado contra el genocidio español en algunos países como Argentina y ha condenado públicamente a figuras como Silvio Berlusconi o Osama Bin Laden), ¿cómo es posible que se siente ahora en el banquillo de los acusados? ¿acaso vivimos en el mundo al revés que proponía Goytisolo?.

Pues como parece que ese mundo al revés que se está gestando ante nuestros ojos es real, que nadie se pellizque si ve pasear a Isabel la Católica por la calle, pues estará de festejo por la toma de Granada.


PD.: el cuadro es de Eduardo Rosales y está en el Museo del Padro y se titula "Isabel la Católica dictando su testamento". Por lo que parece, hemos heredado uno de esos puntos del testamento.

jueves, 5 de enero de 2012

¿Qué era eso que llamábamos "ilusión"?









Y se acerca el gran día. El 6 de enero. Tras una víspera repleta de nerviosismo y agitación, toca irse a dormir pronto. Mañana, muchos niños se despertarán, algunos casi al alba, e irán corriendo hacia el pino de navidad, la chimenea o los zapatos que han dejado la noche anterior. Y allí encontrarán sus regalos. Y con una sonrisa los abrirán y... verán un ipod, un ipad, el último modelo de teléfono móvil, un ordenador, juegos para la Play Station o quizás una cámara de fotos. Otros, los más pequeños, encontrarán muñecos que saben hacer las cosas casi como un humano, o pequeños monstruitos que hablan. A los aún más pequeños les esperarán peluches o quizás algún puzzle. Y, ¿qué hay de los libros? Bueno, a estas alturas esta pregunta parece un poco estúpida: ahora existen los eBooks (libros digitales) y si no, pues se buscan y se leen directamente en internet.

Haciendo un balance de todo ello diría que, ¡vaya, cómo hemos cambiado! Cada vez nos hemos vuelto más refinados y con un gusto más exquisito. Y la verdad es que, hay algo que todavía no he mencionado: la ilusión. ¿Qué fue de ella? Parece que nos hemos vendido a una sociedad consumista, en la que ya no importa el hecho en sí de regalar, si no el propio regalo. ¿Presumir? Es probable.

Hemos llegado a tal nivel que parece imposible mirar atrás, es decir, buscar lo más básico, la sencillez que invade un día tan especial como es el 6 de enero, el día de los Reyes Magos. No me considero católica pero, sin embargo, siempre he vivido con ilusión este día, como el que más, he incluso he llegado a creer en estos tres hombrecitos que venían de tan lejos acompañados de sus pajes y camellos solamente para traernos un regalo a nosotros. Y no vean cómo me he llegado a compadecerme de ellos. Y os hablo de ellos como si lo hiciera de Papá Noel, de Babbo Natale en Italia, de Nikolasustang en Alemania, de Sintirklass en Holanda o del Viejito Pascuero en Chile.

La crisis también ha llegado a ellos. Estos "portadores de ilusión" acabarán perdiendo su trabajo en un mundo en el que no hay cabida para los gestos, sino para lo material. Así que, os animo a que reinventéis esta tradición y la llevéis mucho más allá.

Da igual quien venga (Papá Noël, los Reyes Magos o el mismísimo Obama) el caso es que no se pierda la ilusión, que ya hay muchas penas en el mundo y bastantes "tijeritas" recortando nuestros privilegios, para que encima nos recorten eso, la ilusión. Así que nada, a disfrutar del día y dejad volar la imaginación. Os dejo un par de enlaces para aquellos que se atrevan con las manualidades y el reciclaje como efecto "anti-crisis".



PD.: Yo también tengo un eBook y apenas lo uso (me quedo con los libros y su carraspeo al pasar de página):D

martes, 3 de enero de 2012

Pararse

Pararse. Observar, oír, oler, sentir... Estamos en continuo movimiento, vamos de un sitio a otro, hacemos las cosas sin apenas saber el porqué. Pero, ¿y si nos paráramos un poco y meditáramos sobre aquello que hacemos? Quizás no se requieran más de tres segundos para darnos cuenta que ese agradable olor proviene de los jazmines que dejamos a nuestro paso o que hoy te sientes feliz y no has advertido que es porque te pusieron tu canción favorita en la radio...
Así que, eso es lo que intentaré hacer aquí: pararme.Y animaros a que también lo hagáis conmigo. Y a que no dejéis de hacerlo cada vez que podáis: parar y pensar.
Para reflexionar, os dejo un clásico de los Kansas muy sugestivo: "Dust in the wind"

http://www.youtube.com/watch?v=tH2w6Oxx0kQ&ob=av3e